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Ama Quella, Ama Sua, Ama Llulla

Vergüenza en el Congreso

Vergüenza en el Congreso

El señor Daniel Abugattás Majluf tiene, a veces, la coherencia de Moe, el de Los Tres Chiflados.

O sea que Carlos Raffo ha hecho –según las propias y desganadas palabras de Abugattás- “algo desafortunado, lamentable y censurable” (al visitar durante una hora a Rómulo León), pero, sin embargo, Raffo sigue siendo parte de la comisión que juzga ética y políticamente a quienes resulten involucrados en el caso de los petroaudios (donde León es figura estelar).

Fue triste escuchar ayer a la comisión que preside Abugattás respondiendo taradamente a las pertinentes preguntas de algunas periodistas. Y más triste todavía ver a Abugattás haciendo de escudero de Raffo, de matón de Raffo, de amigote de Raffo y, al final, de fugitivo de la prensa. Y todo porque, un par de horas antes, el muy persuasivo Víctor Andrés García Belaunde (mucho más García que Belaunde en este caso) fue a arengar a la comisión a que “no se dejara amedrentar por el Apra” y a que mantuviera a Raffo en su seno (que ahora parece el de Monique Pardo).

Como si de aprismo o de antiaprismo se tratara esto. Como si no se tratara de librarse de la plaga de ratas que ya llegó a la comisión Abugattás.

Pero lo peor de esta comedia en extremo vulgar ha sido la explicación que diera Raffo a Abugattás y a sus desteñidos secuaces de tongo y comisión.

¿Que cuál fue esa explicación?

Fue muy sencilla. Raffo dijo que fue hasta donde Rómulo León, con permiso del Inpe y de espaldas a la comisión, para decirle al picabolsos ése que no se preocupara, que él (León) no era el blanco de la comisión, que contra él (León) no era la cosa y que la meta de la comisión era, en realidad, “conocer las implicaciones políticas de todo este asunto”.

¡Como si León fuera a guiar a la comisión Abugattás al puerto de las conclusiones cuando lo que quiere es disfrazarse de sirena y distraer a los “comisionados”! ¡Como si a León le interesara que se descubriera a los padrinos de su mugre! ¿Raffo es o se hace? ¿Y Abugattás, ya es? Y Víctor Andrés, ¿a quién le quiere hacer la avioneta?

Lo que en cristiano quiere decir todo esto es que Raffo fue a decirle a León que no considerara hostil a la comisión Abugattás y que el tácito canje propuesto podía ser benevolencia congresal a cambio de un ventilador de mierda puesto a funcionar por el que fuera aprovechado sirviente de Canaán.

A más ventilador, más generosidad. A más mierda, más indulgencia parlamentaria. Como surtidor de tal producto, no dudamos de que León pueda cumplir con cualquier encargo. Lo que no sabemos es qué otras propuestas le habrá formulado su muy semejante interlocutor.

Y el pobre Abugattás se ha tenido que complicar en esta inmundicia. Deben haber sido órdenes, supongo. O Tánatos apoderándose de su voluntad (como en los tiempos en que tomaba litros de Red Bull y terminaba trompeándose con los fotógrafos). O arreglo con un sector del fujimorismo prontuariado.

O asesoría de Rospigliosi, el moralista invertebrado que tiene dos muertos en su clóset de ex ministro y fue consejero y apologista de un presidente alcohólico con parentela de ladrones y cuentas de Soros desaparecidas.

Carlos Raffo tendría que estar en la cárcel si la justicia peruana no estuviese contaminada hasta el tuétano del mal francés que mató moralmente a Alejandro Rodríguez Medrano.

Porque la verdad es que el informe de la Cuarta Fiscalía Penal en contra suya es devastador. Este individuo, que hoy perora sermones benedictinos, recibió decenas de miles de dólares de plata inmunda, la que le fue dada en el inmundo SIN para defender a la inmundicia de gobierno que tuvo el tino de alquilarlo.

Y Raffo sabía de dónde venían esos billetes marcados y de qué covachas procedían las consignas que él tenía

que convertir en mítines, eslóganes, banderolas, tecnocumbias, camisetas y picapica carnavalera.

Y su proceso judicial está estancado porque tiene más de un padrino poderoso y supremo en ese poder judicial que algún día el Perú digno deberá de incendiar y escarmentar.

Y como su proceso está estancado, a pesar de la contundencia del informe de la Cuarta Fiscalía Penal, Raffo aprovecha y ahora es Savonarola predicando, charco que pretende ser alcohol medicinal, tacho de sobras que quiere pasar por púlpito y por podio.

Y este señor que debería de estar preso va donde el hombre que ya está preso y le dice que la comisión Abugattás no tiene nada en contra suya. Y, presa de un súbito desmayo mental, Abugattás defiende la permanencia de Raffo en una comisión que debería de haber sido impecable y que ahora está sucia y apesta.

Si la malicia nos guiara, pensaríamos que Raffo ha ido donde León para quitarle, precisamente, legitimidad e imagen a la comisión Abugattás. Tratándose del fujimorismo y de Raffo, todo es posible y el tiempo irá quitándole vendas a los ciegos.

Lo que resulta absolutamente irónico es ver al señor Abugattás, embajador del humalismo en el Congreso, defendiendo a Carlos Raffo y diciendo que hay errores que son faltas y faltas que se pueden disculpar “por fines superiores”.

Aquí lo único superior es que se descubra todo en relación a los petroaudios y que, junto a León, caigan los ex ministros (incluyendo a ex premieres) que tengan que caer y los secretarios de Palacio que deban pagar culpas y hasta el mismísimo doctor García si autorizó toda la porquería que León y Químper revelaron coloquialmente.

Eso es lo superior. Lo inferior es proceder como ha procedido Abugattás. Porque nada costaba reafirmar los propósitos de la comisión, expulsar a Raffo como se lo merecía, sustituirlo por alguien de la misma bancada y proseguir, tras la deposición, cumpliendo con decencia –y más ligeros de equipaje- la tarea.

¿Y Humala habrá aprobado que Abugattás se haya convertido en el Nakazaki de Carlitos Raffo? ¿Eso es también nacionalismo en acción?

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