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Ama Quella, Ama Sua, Ama Llulla

¡Mentir sin reparo alguno!

El domingo antepasado escuché en un noticiario radial matutino (CPN) a la secretaria general del Sutep, Caridad Montes, referirse a mí con mentiras como reacción a mis opiniones sobre la educación pública. Ocurre que El Comercio me había entrevistado colocando el titular “La Educación Pública es una Gran Estafa” (reseñada por Aldo Mariátegui el martes 20). Le pidieron un comentario a la señora Montes y, pese a que ella dijo no haber leído la entrevista, con sólo escuchar el titular y sin mayor vergüenza me descalificó para opinar diciendo que yo desconocía el tema porque no soy maestro y que mis opiniones respondían a mis intereses económicos por pertenecer a diversas ONG que lucraban con la educación. De un plumazo desconoció mis 35 años de docente y 18 de actividad pública en temas educativos; me atribuyó tener intereses económicos en ONG sin que yo pertenezca a ninguna (exceptuando al Foro Educativo); y me acusó de ser un negociante de la educación, pese a que ejerzo mi actividad docente y directiva como contratado de un colegio comunitario que a todas luces no tiene fines de lucro. Las groseras declaraciones de la secretaria general del Sutep reiteran los vicios que he notado en muchos dirigentes políticos mediocres: primero, opinar sobre declaraciones que ni siquiera han leído. Segundo, a falta de información, inventar y mentir sin la menor vergüenza. Tercero, descalificar a quien opina diferente en lugar de confrontar las ideas con argumentos. Si Caridad Montes hubiera leído primero la entrevista para luego decir que no estaba de acuerdo con mis ideas, explicando argumentadamente por qué, hubiera actuado como maestra. Es educativo confrontar puntos de vista distintos y dejar que los oyentes (sean alumnos, colegas o padres) saquen sus propias conclusiones. El problema es que “maestros” como Caridad Montes apelan al dogmatismo fanático que descalifica a los interlocutores que piensan diferente, así como descalifican a quienes piden que la elección de dirigentes del Sutep se exprese a través de “un maestro, un voto”, para evitar el amarre de los resultados. La educación pública es asunto de todos, porque todos los peruanos la financiamos y todos dependemos de sus buenos resultados para permitir el desarrollo cívico, social y económico de nuestro país. Si los gobernantes que han prometido dar una educación pública de calidad con equidad no han cumplido, nos han estafado a todos.

LEóN TRAHTEMBERG 

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