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Cuando el 1° de diciembre de 1955, Rosa Parks, una mujer negra, abordó un autobús en Alabama, no sabía que la historia de su país estaba a punto de cambiar. Subió un grupo de pasajeros blancos y el chofer le ordenó a Rosa que se pusiera de pie para cederles el asiento. Ella se rehusó.
El chofer llamó a la policía y Rosa fue arrestada. Difundido el incidente, los negros de Alabama decidieron organizar un boicot total contra los ómnibus que los segregaban. Lideraba la movilización pacífica el entonces desconocido pastor bautista Martin Luther King.
No era un boicot fácil como quien se abstiene de comprar una determinada marca: los negros tenían que caminar varios kilómetros para llegar a sus centros de trabajo o de estudio. Los barrios donde habitaban se encontraban muy alejados y eran pocos los que entonces podían conducír un vehículo. Mujeres, niños y ancianos se plegaron a la lucha y aceptaron caminar por horas antes que tomar los autobuses. Ya no sólo era Rosa Parks, sino miles de personas que sentían que valía la pena sacrificarse con tal de lograr un efectivo cambio social.
Entre los blancos, los más racistas veían con temor las largas filas de ciudadanos negros caminando a orilla de las autopistas, porque sabían que de esta forma se estaba produciendo el mayor desafío a todo el sistema de segregación. Otros decidieron apoyar la lucha de sus compatriotas e implementaron los llamados “Freedom Rides” (algo así como “jaladas por la libertad”), llevándolos en sus vehículos. Los negros se concentraban en algunos lugares secretos a esperar que los recogieran los automovilistas. Debían actuar con precaución, porque los grupos racistas reaccionaban con violencia, agrediendo también a los choferes blancos.
En el Perú, no existen restricciones para que los negros viajen en determinados vehículos, pero todavía les es difícil que los taxistas acepten llevarlos y la vida no es más fácil para quienes conducen. “En los grifos a mí me piden que pague por adelantado, porque creen que me voy a fugar después de llenar el tanque”, recuerda un taxista negro.
No existen restricciones legales para que los negros puedan vivir en zonas residenciales, pero cuando se mudan a ellas, es posible que sufran diversas formas de maltrato, debido a los fuertes prejuicios en su contra. El caso más grave que he conocido ha sido de una familia que vive en un edificio de Miraflores y ha venido recibiendo anónimos y llamadas insultantes, pidiéndoles que se marchen. Otra señora negra, residente en San Isidro cuenta: “Al principio, los vecinos eran muy distantes, pero después de algunos años me conocieron y hasta me eligieron Presidenta de la Junta Directiva. Sin embargo, cuando iba a visitar a algunas vecinas, sus empleadas me hacían esperar afuera, mirándome como si fuera una delincuente”.
En junio pasado en Machasqa, una discoteca miraflorina, a una chica negra que estaba con sus amigos, los vigilantes le exigieron que se retire porque, según explicaron a los demás “evidentemente era una chica de dudosa reputación”. Cuando uno de sus amigos pretendió oponerse, fue brutalmente golpeado por los vigilantes. Todo ello, en presencia de un policía que presta servicios de seguridad a la discoteca y después reprochó al cliente golpeado haber provocado la situación (acudiendo con una persona negra).
Similares situaciones son cotidianas en Mama Batata, en Larcomar, el Tayta, en plena avenida Larco o el Café del Mar, a pocos pasos del Ovalo Gutiérrez. Negros, andinos y mestizos son impedidos de ingresar con cualquier pretexto o simplemente con el uso de la fuerza. En el Cusco esta práctica se produce todos los días en locales como Fallen Angel o Garabato.
La joven expulsada de Machasqa me pidió no hacer ninguna acción pública sobre su caso... porque seguro la gente iba a hablar sobre ella. La familia miraflorina ha pedido también discreción. Lo más frecuente, en casos de discriminación racial, es el temor de la víctima para actuar en público, que los lleva a guardar silencio.
El boicot contra los autobuses de Alabama duró más de un año, hasta que un tribunal declaró que la segregación de los pasajeros negros era inconstitucional. Poco a poco, los negros pudieron acudir a las mismas escuelas, vivir en los mismos barrios, votar y ser elegidos.
Fallecida en octubre pasado a los 92 años, Rosa Parks pudo ver un país distinto. Si hubiera cedido su asiento hace cincuenta años, el régimen de segregación habría durado mucho más tiempo. Un gesto de rebeldía ante la injusticia cambió el destino de millones de personas. En el Perú, ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros para luchar contra el racismo?
Escribe Wilfredo Ardito Vega
Por lo que se sabe el Perú ha conseguido que, en la negociación agrícola, Estados unidos acepte desgravar el ingreso de la lechuga a su mercado. Aún no consiguen algo semejante con el espárrago, las alcachofas, las uvas, el mango y otras estrellas de la agroexportación. En contraparte ya se ha entregado el maíz, el algodón, el arroz, el trigo, la papa, la cebada, y se está estudiando abrir el mercado de porcinos, lácteos y otros.
Además estamos en el esfuerzo de convencer al país que no nos hacen mucho mal los principios de propiedad de patentes en medicinas y agroquímicos, en este caso a cambio de nada. Neto para los gringos. Igual en trato de inversiones, servicios, compras públicas, tribunales de controversia, etc.
Limpio para Vargo, cero para Ferrero.
Lo interesante es que en todo este proceso Estados Unidos ha mantenido prácticamente cerrado su mercado, tomándose la negociación como si se tratara de cobrarle alguna deuda al Perú.
Los beneficios de ATPDEA, bien gracias. Si se acaban, se acaban pues. Esta es otra negociación y no hay ninguna plataforma mínima.
Estamos entrampados en el inicio. Estados unidos mantiene sus subsidios agrícolas, sus resistencias a la liberalización real de productos de ingreso, su pretensión de tragarse nuestro pequeño mercado con zapatos y todo, y sus exigencias de protección y sobre-beneficios para sus inversiones.
Y a esto le llaman tener una negociación a punto de firmarse.
Ferrero
El ministro ha resumido su actitud en la siguiente frase: “ahora van a verme jugar mis cartas, pero siempre protegiendo el mercado”
O sea su carta no es proteger el mercado. Hay otras cartas que jugar aquí pero siempre protegiendo.
Uno pensaría que la responsabilidad e los ministros de las carteras económicas sería la de proteger y ampliar los mercados para el desarrollo de su país. Pero este señor tiene otro proyecto en la cabeza.
¿Qué cartas se van a jugar en diciembre para intentar nuevamente firmar cuando no se tiene ningún espacio ganado?
Tómese en cuenta que la suspensión anterior se produjo cuando Estados Unidos avanzaba en nuevos temas, después que el Perú se rindiera en algunos de los puntos más conflictivos y cuando no se había ganado en cuento a mercado nuevo.
Pero a pesar que todos sabemos dónde están entrampados, continúa vigente el falso optimismo. Y el país dividido entre los que presienten que nos estamos aproximando a colocarnos un lazo neocolonial sobre el cuello y los que creen que la asociación con el gigante es nuestro único y posible destino.
Pero nadie llega finalmente a la verdad. La negociación sólo ha conseguido un mercado abierto para las lechugas. Y en una negociación a todo tren como la que quiere Toledo u aceptan Ferrero y De la Flor, sólo se puede aspirar a conseguir uno que otro producto más mientras se conceden en muchísimos productos y otros terrenos.
Un TLC lechuga, para eso tanto jaleo.
Raúl Wiener - peru.indymedia
FALSO: La llamada tesis peruana es en realidad la DOCTRINA PERUANA DEL MAR TERRITORIAL que desde 1947 dejó establecida claramente la soberanía y jurisdicción del Perú hasta la distancia de 200 millas. La Convención del Mar NO recoge un ápice de esa doctrina desde el momento que no reconoce la soberanía y jurisdicción del Perú en las 200 millas. Mucho menos la Constitución, cuyo Art. 54 establece que el dominio marítimo de 200 millas ES PARTE DEL TERRITORIO NACIONAL y goza de soberanía y jurisdicción, que no reconoce la Convención del Mar, al punto de limitar la soberanía (supuesta) a sólo 12 millas de ancho.
2. La Convención del Mar es compatible con la Constitución. Es más, la Convención del Mar permite que el Perú deje expresa constancia de ello mediante una declaración al momento de la adhesión. Esta compatibilidad podrá ser, además, reafirmada con una ley.
FALSO: Basta leer el párrafo anterior para inferir que entre la Constitución del Perú y la Convención del Mar existe INCOMPATIBILIDAD ABSOLUTA. Si el Perú adhiriera a la Convención, puede hacer una ó cien declaraciones que no tendrán valor alguno, puesto que la Convención establece que NO ACEPTA RESERVAS (Art.309). Afirmar mediante una ley, que la Convemar es compatible con la Constitución no pasaría de ser una "tomadura de pelo" porque cualquier ley, de acuerdo a la Constitución, queda subordinada a los tratados internacionales.
3. Con la Convención del Mar el Perú asegura las 200 millas de soberanía y jurisdicción en su dominio marítimo porque otorga el reconocimiento de la comunidad internacional a los derechos del Perú sobre ese espacio.
FALSO: No sólo no se asegura NADA con la Convención del Mar, sino que se pierde la soberanía y jurisdicción exclusivas sobre las 200 millas del dominio marítimo del Estado (Constitución Art. 54), ya que la Convención legisla y decide sobre TODOS LOS MARES de los países que la aceptan, y establece que el "mar territorial" queda limitado a 12 millas, y que en éstas 12 millas se cumplen las disposiciones de la Convención del Mar. Entonces en nuestro mar dejaría de regir la Constitución del Perú, con lo que el país perdería definitivamente su soberanía y jurisdicción EXCLUSIVAS sobre el íntegro de las 200 millas.
4. La Convención es el único instrumento mundialmente reconocido y en vigor para hacer valer nuestros derechos e intereses en todo el espacio marítimo: es la "Constitución de los océanos".
FALSO: Todos los instrumentos internacionales, tengan muchos ó pocos adherentes son igualmente válidos para el grupo de países que participan en ellos. El hecho que la Convención del Mar sea reconocida por los 149 países que la integran (muchos de ellos ni siquiera tienen acceso directo al mar) no impide que existan (y de hecho existen) muchos otros documentos que TAMBIÉN conforman el Derecho Internacional del Mar. Uno de éstos es el acto jurídico de reivindicación marítima del Perú de 1947, aceptado y respetado internacionalmente. Pero la Convención del Mar no está dispuesta a reconocer nuestros bien adquiridos derechos sobre el mar adyacente a nuestras costas, prueba de ello es que pretende recortar nuestro mar territorial a solamente doce millas. Debe saberse que nuestros derechos sobre el mar no requieren de nadie que los proteja y de hecho nadie lo haría, porque lo que prima en las decisiones de otros Estados es el interés, motivo que los impulsa a presionar al Perú, en espera de poder "cosechar" en la mal llamada "zona económica exclusiva" del mar más rico del mundo.
5. La Convención del Mar reconoce el derecho exclusivo del Perú para determinar la captura de pesca en su dominio marítimo (incluye la zona económica exclusiva). Los países que deseen pescar en nuestro mar deberán solicitar autorización y pagar los derechos respectivos respetando la legislación peruana.
FALSO: La Convención del Mar ofrece "reconocernos" PARTE DE LOS DERECHOS QUE YA TENEMOS dentro de nuestras 200 millas. Pero si los perdiéramos al ingresar a la Convención del Mar, entonces nos "concedería" una "zona económica exclusiva" de 188 millas, dentro de las cuales podríamos pescar. Y si otros países también quisieran hacerlo, tendrían que pedimos autorización (¡qué bueno!) pero si no la diéramos, de todos modos estaríamos obligados a otorgarla en vista que tendríamos que respetar los "derechos adquiridos" por otros Estados sobre nuestro mar. ¡Qué tal respeto por la 1egislación peruana"!
6. La Convención del Mar garantiza que el mar sea utilizado exclusivamente para fines pacíficos. La Convención del Mar proscribe la amenaza o el uso de la fuerza en el mar. Cualquier ejercicio o maniobra militar dentro de las 200 millas requeriría autorización de nuestro país.
FALACIA: Todos los tratados internacionales "garantizan" el uso del mar para fines pacíficos. Esta es letra muerta, porque con Convención o sin ella, el país que quiera agredirnos lo hará y no le pedirá permiso a nadie, mucho menos a nosotros. Cualquier maniobra militar dentro de las 200 millas requerirá nuestro permiso (¿acaso ahora no se requiere lo mismo?) Pero la Convención del Mar es un tratado reglamentario sobre uso del mar y no sirve para la defensa militar.
7. Con la adhesión a la Convención de¡ Mar, el Perú participará activamente en los órganos donde se decide el futuro Derecho de/ Mar, tales como la Asamblea de los Estados Parte, la Autorídad Internacional de los Fondos Marinos y la Comisión de Límites de la Plataforma Continental, y podrá recurrir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar para defender sus intereses.
FALACIA: El Perú es un país pionero en Derecho del Mar. En la medida que lo aconsejen los intereses del país, puede compatibilizar su legislación del mar con los países de la región, sin necesidad alguna de entrar en problemas que se suscitan en otras latitudes. La participación en foros y autoridades internacionales que abarcan otros ámbitos es de dudosa utilidad. Por ejemplo, si tuviera algún contencioso con otro país sobre asuntos del mar, la resolución debe conseguirse según las normas del derecho internacional, sin necesidad de quedar supeditado a un organismo multinacional como la Convención del Mar gobernado por las grandes potencias marítimas, en permanente conflicto de intereses por los recursos naturales de los países menos desarrollados como el Perú, que posee el mar más rico del mundo.
8. La Convención del Mar establece la equidad y la línea media o equidistante como criterio para fijar los límites marítimos ante la falta de un tratado de la delimitación marítima.
FALACIA: El criterio de la línea equidistante para fijar los límites marítimos pertenece al derecho internacional público. Este criterio YA FORMABA PARTE de la jurisprudencia internacional desde 1909, en que la Corte Internacional de Justicia de la Haya falló un primer caso en ese sentido. Hasta la fecha ya ha fallado otros ocho casos más y volvería a fallar igual, si el Perú presentara su demanda contra Chile por la ocupación indebida de unos 36,000 km2 de nuestro mar territorial. Para ello NO NECESITAMOS de la Convención del Mar. Pero, en el supuesto negado que gracias a la Convención del Mar pudiéramos recuperar esos 36,000 km2, no nos serviría de nada, porque tal área habría quedado previamente desprovista de soberanía y jurisdicción automáticamente, al momento de ingresar a la Convención del Mar.
9. El Perú se beneficiará con la cooperación tecnológica, científica, económica y ambiental que se promueve en el marco de la Convención del Mar.
FALACIA: Se beneficiarían las ONGs y los funcionarios a cargo de la "cooperación internacional" pero no el país. Porque ningún Estado "coopera" si no es a cambio de algo que le otorgue ventajas. "No es amor al chancho sino a los chicharrones".
10. La Convención de/ Mar protege al Perú de la posible depredación de sus recursos dentro y fuera de las 200 millas.
FALSO: La Convención del Mar está integrada por una mayoría de países ávidos de obtener beneficios del mar, y desde que se estableció en 1982, sus miembros han batido todos los limites conocidos de explotación marina, depredando su propios mares. ¿Respetaría el nuestro?
11. La Convención del Mar obliga a los Estados a responder por el daño ambiental que ocasionen sus naves en el dominio marítimo peruano.
FALACIA: Si el Perú ingresara a la Convención del Mar perdería su soberanía y jurisdicción exclusivas sobre el Mar de Grau, y en consecuencia no estaría en condiciones de obtener resarcimientos ambientales de otros Estados salvo acudir al Tribunal Internacional de Mar, donde tendría que ganar en juicio a los países más poderosos del mundo. Sin tener que ir tan lejos, dentro del Perú, ¿acaso el gobierno ha sido capaz de impedir daños ambientales de las grandes mineras y petroleras que explotan actualmente nuestros recursos naturales? Lo que no pudo obtener en tierra con soberanía y jurisdicción, ¿lo conseguiría en el mar sin soberanía ni jurisdicción?
12. Con la Convención del Mar el Perú participará de pleno derecho en el desarrollo del Derecho del mar contenido en este código de los océanos.
FALACIA: Lo que debemos mantener es el Derecho a la soberanía y jurisdicción exclusivas sobre las 200 millas de nuestro mar territorial. Si con la Convención del Mar perdemos los 864,000 km2 de territorio marítimo, ¿de qué nos sirve participar en el desarrollo del "Derecho del Mar"?
(Las doce afirmaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores que anteceden, fueron publicadas en un lujoso folleto titulado "El Perú y las 200 millas", pagado con dinero de todos los peruanos).
Víctor Mejía Franco
En 1838, un químico holandés, Gerrit Jan Mulder, aisló una sustancia que contenía nitrógeno, carbono, hidrógeno, oxígeno y otros elementos. Él afirmó que este compuesto químico era la base de toda vida, y la nombró “proteína”, significando con ese nombre que la sustancia era de “primer grado o rango”. Se ha probado una y otra vez desde entonces que la proteína es biológicamente esencial: cada ser vivo debe ingerir una cierta cantidad de ésta para sobrevivir. Se descubrió que esto se debe a que las proteínas están compuestas de aminoácidos, los “bloques constructores” o “ladrillos” de vida.
Las plantas son capaces de sintetizar los aminoácidos del aire, la tierra y el agua, pero los animales dependen de las proteínas de las plantas, sea directamente o indirectamente al comer la carne de los animales que, a su vez, han comido y procesado plantas. Sólo el reino vegetal es capaz de producir proteínas. Es así como el ser humano tiene la opción de obtener las proteínas directamente –y con gran eficacia- de las plantas o indirectamente –y con grandes costos, tanto económicos como en cuanto a los recursos consumidos para su producción- de la carne animal. Una de las razones por las que hay un costo mayor es el hecho de que el animal es forzado a comer una tremenda cantidad de proteínas vegetales para alcanzar el peso necesario para ser comercializado.
No hay ni una sola proteína en la carne animal que no proceda de las plantas y, por lo tanto, el ser humano puede obtenerlas todas del reino vegetal. Más aún, el comer alimentos procedentes del reino vegetal tiene el beneficio adicional de que se combinan aminoácidos con otras sustancias que son esenciales para la correcta utilización de la proteína: carbohidratos, vitaminas, minerales, enzimas, hormonas, clorofila y otros elementos que sólo las plantas pueden ofrecer.
Sin embargo, según algunos biólogos, los vegetarianos deben conocer la teoría de la combinación correcta de los alimentos, la cual sería esencial si uno quiere obtener proteínas “completas”. A continuación, una breve explicación de cómo funciona este proceso:
Cuando comemos, el cuerpo descompone la proteína en los aminoácidos que la constituyen. Según sea necesario, estos son utilizados individualmente o se reestructuran como nuevas proteínas requeridas por el cuerpo. Se conocen veintidós aminoácidos. Catorce son “no esenciales” y ocho son “esenciales” (lo que significa simplemente que no podemos obtenerlos a partir de las combinaciones hechas por el cuerpo, sino sólo a través de lo que comemos).
Los aminoácidos esenciales se llaman valina, leucina, isoleucina, fenilalanina, treonina, lisina, cisteína y metionina. Todos ellos deben estar presentes en nuestro cuerpo en las proporciones y cantidades adecuadas para considerar que uno tiene una dieta balanceada (según opinión de Frances Moore Lappe en su bestseller Diet for a Small Planet [Dieta para un Planeta Pequeño]). Es por esta razón que, hasta mediados de los años 50, la carne se consideraba una excelente fuente de proteína, ya que tiene los ocho aminoácidos esenciales en las proporciones correctas. Sin embargo, ahora los nutricionistas están de acuerdo en que muchos alimentos vegetarianos son iguales –sino mejores- que la carne en términos de contenido proteico, ya que estos alimentos también contienen los ocho aminoácidos esenciales.
La regla general para producir platos vegetarianos ricos en proteína es combinar granos (pan, pasta, etc.) con legumbres (soya, lentejas, maní, etc.) en la misma comida. Nueces y semillas combinadas con legumbres e incluso con cereales también constituyen una dieta rica en proteína. Si se incluyen productos lácteos en la dieta, hay menores posibilidades de tener problemas de deficiencia proteica, ya que la leche también contiene todos los aminoácidos esenciales. Se ha determinado que muchos vegetales con hojas verdes e incluso las papas contienen una considerable cantidad de proteína completa. Un vaso de 8 onzas (1 taza ó 236 ml) de jugo de zanahoria tiene la misma cantidad y calidad de proteína que un huevo.
El Dr. John A. McDougall, Profesor Clínico Asistente en la Facultad de Medicina de la Universidad Médica de Hawai y Director Médico del Programa de Estilo de Vida y Nutrición del Hospital Santa Helena en Deer Park (California), dice, sin embargo, que la complementación de la proteína es innecesaria . Él afirma que hay suficiente proteína en los alimentos vegetarianos individuales. Otras autoridades en nutrición están de acuerdo con él , y el concepto de Lappe acerca de la “complementación de la proteína”, aunque en su tiempo fue fuertemente apoyado por los expertos en nutrición, ya ha sido desafiado. Más allá de esta controversia, sea que uno sienta la necesidad de combinar los alimentos o se sienta igualmente cómodo sin combinarlos, hay suficientes evidencias de que el vegetarianismo es simple, saludable y capaz de suministrar las cantidades de proteína requeridas por el cuerpo.
En 1954, un grupo de científicos de la Universidad de Harvard condujo un estudio en el que concluyó que, cuando se comen juntos una variedad de vegetales, granos y productos lácteos, la combinación produce adecuados suministros diarios de proteína . Su reporte concluía que era bastante difícil comer una dieta vegetariana variada que no excediera los requerimientos de proteínas del cuerpo humano. Más recientemente, en 1972, el mismo Dr. F. Stare de Harvard llevó a cabo su propio estudio de consumo de proteínas entre vegetarianos. Sus descubrimientos fueron sorprendentes: la mayoría de sujetos estaban consumiendo el doble de su requerimiento mínimo diario de proteína . Estudios similares fueron conducidos por el fallecido Dr. Paavo Airola, una de las principales autoridades en nutrición y biología natural. Sus descubrimientos probaron de manera concluyente que los vegetarianos no deberían tener problemas con las proteínas y que éstas se encuentran a su disposición con la misma facilidad que para los comedores de carne .
La posición actual de la Asociación Dietética Americana es que las dietas vegetarianas son saludables y adecuadamente nutricionales cuando se planifican correctamente. Esto fue confirmado con un reporte voluminoso en la edición de noviembre de 1993 de dicha publicación. Más aún, hoy esa visión es apoyada por la “Dietary Guidelines for Americans” (Directrices Dietéticas para los Americanos), una declaración que representa la política gubernamental actual en cuanto al papel de los distintos factores dietéticos que promueven la salud y previenen la enfermedad. Estas directrices fueron emitidas por el Departamento de Agricultura (USDA) y los Servicios Humanos y de Salud –ambas organizaciones son muy conservadoras- primero en 1980 y luego en 1985 y 1990. En la cuarta edición, de 1995, por primera vez se recomienda directamente el vegetarianismo: “Algunos estadounidenses se alimentan con dietas vegetarianas por cultura, creencias o salud. La mayor parte de los vegetarianos comen productos lácteos y huevos y, como grupo, estos lacto-ovo-vegetarianos disfrutan de excelente salud. Las dietas vegetarianas están de acuerdo con las Directrices Dietéticas y pueden alcanzar las Dosis Diarias Recomendadas (D.D.R.) de nutrientes. Las proteínas en la dieta vegetariana no son limitadas siempre que la variedad y cantidad de alimentos consumidos sean adecuadas”.
El domingo antepasado escuché en un noticiario radial matutino (CPN) a la secretaria general del Sutep, Caridad Montes, referirse a mí con mentiras como reacción a mis opiniones sobre la educación pública. Ocurre que El Comercio me había entrevistado colocando el titular “La Educación Pública es una Gran Estafa” (reseñada por Aldo Mariátegui el martes 20). Le pidieron un comentario a la señora Montes y, pese a que ella dijo no haber leído la entrevista, con sólo escuchar el titular y sin mayor vergüenza me descalificó para opinar diciendo que yo desconocía el tema porque no soy maestro y que mis opiniones respondían a mis intereses económicos por pertenecer a diversas ONG que lucraban con la educación. De un plumazo desconoció mis 35 años de docente y 18 de actividad pública en temas educativos; me atribuyó tener intereses económicos en ONG sin que yo pertenezca a ninguna (exceptuando al Foro Educativo); y me acusó de ser un negociante de la educación, pese a que ejerzo mi actividad docente y directiva como contratado de un colegio comunitario que a todas luces no tiene fines de lucro. Las groseras declaraciones de la secretaria general del Sutep reiteran los vicios que he notado en muchos dirigentes políticos mediocres: primero, opinar sobre declaraciones que ni siquiera han leído. Segundo, a falta de información, inventar y mentir sin la menor vergüenza. Tercero, descalificar a quien opina diferente en lugar de confrontar las ideas con argumentos. Si Caridad Montes hubiera leído primero la entrevista para luego decir que no estaba de acuerdo con mis ideas, explicando argumentadamente por qué, hubiera actuado como maestra. Es educativo confrontar puntos de vista distintos y dejar que los oyentes (sean alumnos, colegas o padres) saquen sus propias conclusiones. El problema es que “maestros” como Caridad Montes apelan al dogmatismo fanático que descalifica a los interlocutores que piensan diferente, así como descalifican a quienes piden que la elección de dirigentes del Sutep se exprese a través de “un maestro, un voto”, para evitar el amarre de los resultados. La educación pública es asunto de todos, porque todos los peruanos la financiamos y todos dependemos de sus buenos resultados para permitir el desarrollo cívico, social y económico de nuestro país. Si los gobernantes que han prometido dar una educación pública de calidad con equidad no han cumplido, nos han estafado a todos.
LEóN TRAHTEMBERG
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